Alimentos a evitar con gota: Mariscos, levadura, carne roja y más.

La gota es una forma distinta de artritis caracterizada por la acumulación de exceso de ácido úrico en las articulaciones, lo que provoca ataques repentinos y severos de dolor, hinchazón y enrojecimiento. Esta afección, conocida clínicamente como hiperuricemia, es el resultado de la incapacidad del cuerpo para procesar o excretar eficientemente el ácido úrico. Si bien las predisposiciones genéticas y las condiciones médicas existentes pueden aumentar la susceptibilidad, las elecciones dietéticas desempeñan un papel fundamental en el manejo de los niveles de ácido úrico y la prevención de los brotes de gota. Comprender la relación entre los alimentos que consumimos y los procesos metabólicos del cuerpo es crucial para un manejo eficaz de la gota.

Cómo influyen los alimentos en la gota

La gota es reconocida como el tipo más prevalente de artritis inflamatoria, afectando a poblaciones significativas en todo el mundo.1,2 Si bien varios factores, incluidas la genética y las condiciones de salud subyacentes, contribuyen a su desarrollo, la dieta impacta profundamente la gravedad y frecuencia de los ataques de gota.3 Culturas con dietas ricas en carne roja, alimentos procesados y productos con alto contenido de azúcar tienden a exhibir tasas más altas de gota. Esta observación subraya la importancia de las elecciones nutricionales para mitigar la progresión de la enfermedad.

Un importante estudio de 2017 destacó el impacto de los patrones dietéticos en el riesgo de gota. Comparó una dieta occidental típica, abundante en alimentos procesados y carbohidratos refinados, con la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), que enfatiza los alimentos integrales y no procesados. Los hallazgos revelaron que adherirse a la dieta DASH se asoció con un menor riesgo de gota, mientras que la dieta occidental se vinculó con un mayor riesgo.4 Esta evidencia apoya firmemente la modificación dietética como una estrategia clave en la prevención y el manejo de la gota.

Las purinas son compuestos químicos naturales que se encuentran tanto en nuestro cuerpo como en muchos alimentos. Durante la digestión, la descomposición de las purinas produce ácido úrico como subproducto. Si bien el cuerpo normalmente reabsorbe la mayor parte de este ácido úrico, eliminando el resto a través de la orina y las heces, una alta ingesta de alimentos ricos en purinas puede sobrecargar este sistema.5 Esta sobrecarga conduce a la hiperuricemia, donde los niveles de ácido úrico se vuelven excesivamente altos. Esta condición es particularmente problemática para las personas con problemas de salud subyacentes, ya que sus cuerpos pueden tener dificultades para regular el ácido úrico.

La hiperuricemia tiene más probabilidades de desarrollarse o empeorar cuando una dieta rica en alimentos con alto contenido de purinas se combina con ciertas condiciones médicas preexistentes. Estas condiciones pueden deteriorar la capacidad del cuerpo para procesar y excretar eficazmente el ácido úrico, lo que lleva a su peligrosa acumulación. Dichas condiciones incluyen enfermedad renal crónica, diabetes, hipertensión (presión arterial alta) y artritis psoriásica. Además, infecciones recientes, lesiones o cirugías pueden elevar temporalmente los niveles de ácido úrico, aumentando el riesgo de ataques de gota.

Alimentos que deben evitarse al controlar la gota

Para las personas con hiperuricemia o gota establecida, limitar o evitar alimentos específicos con alto contenido de purinas es una recomendación principal de los profesionales de la salud. Estos ajustes dietéticos son fundamentales para controlar los niveles de ácido úrico y prevenir la dolorosa inflamación característica de los brotes de gota. Los culpables más comunes incluyen ciertos azúcares, productos procesados, carnes particulares y bebidas alcohólicas. La implementación de estas restricciones puede contribuir significativamente a un mejor control de los síntomas y al bienestar general, ayudando a reducir la frecuencia e intensidad de los ataques de gota y a mejorar la salud articular a largo plazo.

Los componentes dietéticos clave a examinar y potencialmente eliminar o reducir incluyen:6

  • Azúcares y frutas con alto contenido de fructosa
  • Bebidas azucaradas
  • Alimentos procesados
  • Carne roja y vísceras
  • Ciertos pescados y mariscos
  • Alcohol
  • Levaduras

Eliminar o reducir significativamente estos alimentos y bebidas de su dieta puede ayudar eficazmente a prevenir y manejar los dolorosos brotes de gota, contribuyendo a una mejor calidad de vida.

Azúcares y frutas

Se sabe que los azúcares, especialmente la fructosa, elevan los niveles de ácido úrico en la sangre. La fructosa, un azúcar natural presente en muchos alimentos y comúnmente añadida como jarabe de maíz de alta fructosa, parece exacerbar los síntomas de la gota. Limitar o evitar los alimentos ricos en fructosa puede ser un paso beneficioso en el manejo de la afección. Si bien algunas frutas son naturalmente ricas en fructosa, el impacto de las frutas enteras frente a los zumos de frutas o las bebidas azucaradas en la gota aún se está investigando, y la evidencia actual sugiere un vínculo más fuerte para estas últimas.

Los zumos de frutas y las bebidas azucaradas se han relacionado consistentemente con la hiperuricemia y las exacerbaciones de la gota.7 Si bien muchas frutas contienen fructosa natural, se necesita más investigación para determinar definitivamente si su consumo tiene los mismos efectos adversos que los zumos de frutas procesados y las bebidas azucaradas. Para las personas que manejan la gota, se aconseja centrarse en un consumo consciente de frutas. Esto generalmente implica reducir o evitar los zumos de frutas, limitar las frutas particularmente ricas en fructosa como manzanas, peras, mangos, higos, sandía y frutas secas,8 y observar de cerca cómo estas modificaciones dietéticas influyen en los síntomas de la gota.

Azúcar en las bebidas

Las bebidas azucaradas, como los refrescos y las bebidas endulzadas, ofrecen un valor nutricional mínimo mientras contribuyen significativamente a la ingesta calórica. Más allá de su contenido de calorías vacías, estas bebidas plantean un riesgo notable de brotes de gota. Una revisión exhaustiva de investigación de 2020, que analizó múltiples estudios, estableció una fuerte asociación entre la fructosa en las bebidas azucaradas y una mayor incidencia de gota e hiperuricemia. Esto destaca la importancia crítica de evitar tales bebidas para las personas que buscan manejar o prevenir la gota.

Además de los zumos de frutas, es muy recomendable evitar o limitar severamente el consumo de otras bebidas azucaradas. Esta categoría incluye refrescos, bebidas energéticas, bebidas deportivas y bebidas de café dulces. Estas bebidas, a menudo cargadas de azúcares añadidos y jarabe de maíz de alta fructosa, contribuyen a la carga metabólica que puede desencadenar ataques de gota. Al eliminarlas, las personas pueden reducir sus niveles de ácido úrico y mitigar el riesgo de dolorosos episodios inflamatorios, fomentando una mejor salud articular y bienestar general.

Alimentos procesados

La dieta occidental típica, caracterizada por su abundancia de alimentos procesados y carbohidratos refinados, se ha asociado consistentemente con un riesgo elevado de gota. Más allá de la gota, este patrón dietético también contribuye a una variedad de otras condiciones de salud significativas, incluyendo diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y aumento de peso que conduce a la obesidad.10 La naturaleza omnipresente de estos alimentos en las dietas modernas los convierte en un área crítica de intervención en el manejo de la salud metabólica y las condiciones inflamatorias.

Al evitar deliberadamente los alimentos altamente procesados y los carbohidratos refinados, las personas pueden frenar eficazmente el desarrollo y la progresión de los síntomas de la gota. Este cambio dietético no solo ayuda a controlar los niveles de ácido úrico, sino que también proporciona beneficios para la salud más amplios, apoyando la salud cardiovascular y el control del peso. Los alimentos que deben eliminarse o minimizarse conscientemente de la dieta incluyen dulces, varios productos horneados como muffins, pasteles, galletas y bizcochos, pan blanco, patatas fritas, galletas saladas, helados y muchas comidas congeladas preenvasadas y opciones de comida rápida.

Carne roja y vísceras

La carne roja y las vísceras son fuentes conocidas de purinas, lo que las convierte en contribuyentes dietéticos significativos a los niveles elevados de ácido úrico y a los episodios de gota. Las investigaciones demuestran consistentemente que una alta ingesta de estos alimentos aumenta directamente el riesgo de hiperuricemia y subsiguientes ataques de gota.3 Por lo tanto, limitar su consumo es un paso crucial en el manejo de la condición y la prevención de brotes dolorosos.

Para reducir eficazmente su riesgo de brotes de gota, es aconsejable mantener al mínimo la ingesta de las siguientes carnes rojas y vísceras:11 carne de res, bisonte, venado y otra caza, hígado, corazón, mollejas, lengua y riñones. También es importante tener en cuenta que muchas sopas a base de carne, salsas y carnes procesadas como el salami y el pepperoni también contienen altos niveles de purinas y pueden aumentar el riesgo de ataques de gota. El pollo, aunque tiene niveles moderados de purinas, generalmente puede consumirse con moderación.12

Pescado y mariscos

Aunque muchos tipos de mariscos son nutritivos, ciertas variedades son particularmente ricas en purinas y deben evitarse estrictamente por las personas que siguen una dieta apta para la gota. Otros tipos de mariscos contienen niveles moderados de purinas y pueden incluirse en cantidades limitadas, generalmente no excediendo las 6 onzas por día. Comprender estas distinciones es crucial para controlar los niveles de ácido úrico y prevenir los brotes de gota, al mismo tiempo que se benefician de otras opciones de mariscos saludables.

Pescado y mariscos que deben evitarse:

  • Anchoas
  • Bacalao
  • Eglefino
  • Fletán
  • Arenque
  • Jurel
  • Mejillones
  • Sardinas
  • Trucha
  • Atún

Pescado y mariscos con moderación (limitar a menos de 6 onzas por día):

  • Langosta
  • Cangrejo
  • Camarón
  • Ostras
  • Almejas
  • Salmón

Los pescados grasos como el atún y el salmón son ampliamente reconocidos por su rico contenido de ácidos grasos omega-3, que generalmente se consideran beneficiosos para la salud. Sin embargo, es importante señalar que estos pescados también tienen altos niveles de purinas. Curiosamente, algunas investigaciones indican un vínculo potencial entre el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3 (aunque no los suplementos de omega-3) y un riesgo reducido de brotes de gota. Esta área requiere una investigación adicional para comprender completamente estos hallazgos complejos.13

Alcohol

El consumo de alcohol es un factor de riesgo bien establecido para la gota, por lo que su evitación es una recomendación clave al adherirse a una dieta baja en purinas. Varias bebidas alcohólicas pueden elevar significativamente los niveles de ácido úrico, aumentando así la probabilidad de ataques de gota dolorosos. Por lo tanto, es crucial minimizar o eliminar tipos específicos de alcohol de su ingesta para controlar eficazmente la afección y prevenir brotes sintomáticos.

Las bebidas que deben evitarse debido a su fuerte asociación con la gota incluyen cerveza, licores fuertes y otros alcoholes de grano. Si bien históricamente el vino se ha considerado más seguro con moderación para las personas propensas a altos niveles de ácido úrico debido a su menor contenido de purinas, investigaciones más recientes presentan un panorama matizado. Un estudio que involucró a 724 personas con antecedentes de gota reveló que el vino, la cerveza y los licores fuertes se vincularon con un mayor riesgo de brotes de gota, incluso con un consumo moderado. Este riesgo fue particularmente pronunciado en aquellos que también consumían alimentos ricos en purinas o tomaban ciertos medicamentos.14

Levaduras

Ciertas levaduras y extractos de levadura contienen altas concentraciones de purinas, lo que los convierte en componentes importantes a evitar en una dieta apta para la gota. Estos ingredientes pueden estar ocultos en varios alimentos procesados y suplementos, contribuyendo a niveles elevados de ácido úrico y potencialmente desencadenando brotes de gota. Estar atento a las etiquetas de los alimentos y las listas de ingredientes es crucial para las personas que controlan la gota, asegurándose de que se mantengan alejadas de estos aditivos ricos en purinas.

El extracto de levadura se encuentra comúnmente en una sorprendente variedad de productos alimenticios cotidianos. Estos incluyen algunas salsas de soja, varias sopas y guisos enlatados, muchas cenas congeladas y numerosos refrigerios salados. Para controlar eficazmente los síntomas de la gota, es aconsejable leer atentamente las etiquetas de los alimentos y evitar de forma proactiva los productos que enumeran levadura o extracto de levadura entre sus ingredientes. Este enfoque proactivo ayuda a reducir la ingesta dietética de purinas, contribuyendo así a un mejor control del ácido úrico.

¿Qué alimentos se pueden comer con gota?

Además de evitar los alimentos ricos en purinas, incorporar elecciones dietéticas específicas puede apoyar activamente el manejo de la gota al ayudar a reducir los niveles de ácido úrico y mitigar la inflamación. Estos alimentos beneficiosos pueden desempeñar un papel crucial tanto en el alivio de los brotes agudos de gota como en la prevención de futuros ataques. Una dieta bien equilibrada centrada en estos elementos particulares puede complementar los tratamientos médicos, ofreciendo un enfoque holístico para el control de la gota a largo plazo y una mejor salud articular.

Los siguientes alimentos han sido identificados por su potencial para aliviar los síntomas de la gota, ya sea reduciendo los niveles de ácido úrico o disminuyendo significativamente la ingesta de purinas:

  • Cerezas
  • Alimentos ricos en vitamina C (por ejemplo, naranjas, espinacas, col rizada)
  • Café
  • Alimentos bajos en purinas (por ejemplo, granos integrales, verduras, proteínas de origen vegetal como frutos secos y legumbres)
  • Lácteos bajos en grasa
  • Agua

Cerezas

Las cerezas han ganado una atención significativa por su papel potencial tanto en la prevención como en el manejo de la gota. Su distintivo color rojo intenso proviene de las antocianinas, compuestos naturales conocidos por sus potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. A pesar de ser naturalmente ricas en fructosa, los estudios sugieren que el consumo de cerezas puede reducir eficazmente los niveles de ácido úrico, disminuyendo así la inflamación y reduciendo significativamente el riesgo de futuros ataques de gota.16 Las variedades ácidas, como las cerezas Montmorency o Balaton, son las más estudiadas por sus beneficios relacionados con la gota.

Las cerezas pueden consumirse en diversas formas —frescas, congeladas, en zumo o extracto— para ayudar potencialmente en la prevención de la gota. Si bien no existe una cantidad diaria universalmente definida para la prevención de la gota, los estudios de investigación han explorado diversas porciones, que van desde 1/2 taza de cerezas frescas hasta 1 taza de zumo de cereza al día. Para los suplementos de extracto de cereza, siempre es mejor seguir las instrucciones de dosificación proporcionadas en la etiqueta nutricional. Al optar por zumo de cereza ácida, es importante seleccionar variedades sin azúcar para minimizar la ingesta de azúcar añadido. Una revisión de 2019 que analizó seis estudios concluyó que la ingesta de cerezas se asociaba con un riesgo reducido de ataques de gota, aunque enfatizó la necesidad de estudios más grandes y a largo plazo para confirmar esta asociación.16

Alimentos ricos en vitamina C

La vitamina C es ampliamente reconocida por sus propiedades antioxidantes, pero su papel potencial en el manejo de la gota a través de la reducción de los niveles de ácido úrico en sangre es menos conocido. Esta vitamina ha sido explorada como una medida de apoyo en las estrategias dietéticas destinadas a reducir el riesgo de gota. Comprender su influencia en el metabolismo del ácido úrico añade otra dimensión a las recomendaciones dietéticas para las personas que controlan la afección.

Un importante estudio prospectivo publicado en 2009 siguió a casi 47.000 hombres durante dos décadas, examinando la relación entre su ingesta de vitamina C y el riesgo de gota. Los investigadores concluyeron que un mayor consumo de vitamina C estaba fuertemente relacionado con un menor riesgo de desarrollar gota, observando hasta un 45% de reducción del riesgo con ingestas diarias de 1.500 miligramos o más. Además, un análisis de 2011 de 13 ensayos clínicos controlados aleatorios, que incluyeron a individuos con niveles elevados de ácido úrico en sangre, encontró que la suplementación con vitamina C (a una dosis media de 500 miligramos por día durante 30 días) redujo modestamente los niveles de ácido úrico sérico.17 Si bien la importancia exacta de esta reducción en la prevención de la gota requiere más estudio, la evidencia sugiere un papel beneficioso para la vitamina C.

Los alimentos ricos en vitamina C que pueden ser beneficiosos para las personas con gota incluyen:18

  • Cítricos como naranjas y pomelos
  • Kiwi
  • Fresas
  • Melón
  • Pimientos dulces
  • Verduras crucíferas (brócoli, coliflor, coles de Bruselas y repollo)
  • Patatas asadas
  • Tomates

Es importante tener en cuenta que si tiene un mayor riesgo de cálculos renales, particularmente cálculos de oxalato de calcio, generalmente no se recomienda consumir dosis altas de vitamina C suplementaria de forma regular. Consulte siempre a un profesional de la salud para determinar las estrategias dietéticas y de suplementación adecuadas.

Café

El café, una de las bebidas más consumidas en el mundo, ha sido ampliamente estudiado por sus diversos efectos en la salud, incluido un papel potencial en la prevención de la gota. Investigaciones iniciales sugieren que el consumo regular de café puede disminuir el riesgo de desarrollar gota, aunque su impacto parece variar entre sexos. Este efecto diferencial subraya la complejidad de las interacciones dietéticas con las condiciones metabólicas.

Una revisión de estudios de 2015 proporcionó información sobre los posibles beneficios del café para la gota. Se encontró que los hombres que consumían de cuatro a cinco tazas de café al día experimentaron un riesgo de gota reducido en un 40%, y este riesgo disminuyó aún más hasta un 59% para aquellos que bebían seis o más tazas al día, en comparación con los que no bebían café. Para las mujeres, consumir de una a tres tazas al día redujo el riesgo de gota en un 22%, y cuatro o más tazas al día lo redujo en un 57%. Con base en esta revisión, los investigadores concluyeron que consumir cuatro o más tazas de café al día reduce los niveles de ácido úrico y disminuye la incidencia de gota.19 Sin embargo, se necesita más investigación para explorar los efectos del café en el riesgo de ataques recurrentes de gota.

Alimentos bajos en purinas

Una de las estrategias dietéticas más ampliamente aceptadas y recomendadas para controlar la gota es reducir significativamente la ingesta de alimentos ricos en purinas. Al elegir conscientemente alternativas bajas en purinas, las personas pueden evitar eficazmente que sus niveles de ácido úrico en la sangre aumenten a niveles problemáticos.10 Este ajuste dietético proactivo es una piedra angular del control de la gota a largo plazo, lo que contribuye significativamente a reducir la frecuencia y la gravedad de los brotes.

Además, la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), que incorpora naturalmente una amplia variedad de alimentos bajos en purinas, se ha relacionado consistentemente con un menor riesgo de gota.4 Esto refuerza los beneficios más amplios de un patrón de alimentación equilibrado y saludable para el corazón para la prevención de la gota. Los alimentos bajos en purinas que son muy recomendables incluyen:20

  • Ciertas frutas, como cerezas, bayas y cítricos
  • Productos lácteos desnatados y bajos en grasa (leche, queso, yogur)
  • Fuentes de proteínas de origen vegetal como frutos secos, mantequilla de cacahuete, semillas y legumbres
  • Huevos (consumidos con moderación)
  • Pan y pasta integrales, arroz y patatas
  • La mayoría de las verduras

Alimentos de origen vegetal

Muchos alimentos de origen vegetal son naturalmente bajos en purinas, lo que los convierte en excelentes opciones para una dieta compatible con la gota. Más allá de su contenido de purinas, estos alimentos están repletos de nutrientes esenciales, incluyendo vitaminas, minerales y fibra, que contribuyen a la salud general. Incorporar una variedad de opciones de origen vegetal puede apoyar significativamente el manejo de la gota y mejorar el bienestar general.

Los alimentos de origen vegetal incluyen una amplia gama de opciones, como frijoles y otras legumbres, una gran variedad de frutas, frutos secos, aceites de frutos secos y vegetales, semillas y proteínas a base de soja como tofu, tempeh, nueces de soja y leche de soja, junto con una extensa selección de verduras y granos integrales. Dos estudios de cohorte prospectivos independientes han demostrado que las dietas basadas en plantas pueden disminuir eficazmente el riesgo de gota.12

Si bien algunas verduras contienen niveles más altos de purinas, el cuerpo procesa las purinas de origen vegetal de manera diferente a las purinas de origen animal. Las investigaciones indican que las purinas de origen vegetal no aumentan el riesgo de gota; de hecho, incluso pueden contribuir a una disminución del riesgo.3 Una revisión de 2019 sobre las dietas basadas en plantas y su asociación con la gota sugirió que el consumo razonable de alimentos vegetales con mayor contenido de purinas como parte de una dieta general basada en plantas puede tolerarse de forma segura en individuos sanos.21 Sin embargo, los investigadores señalaron que son esenciales más estudios, particularmente en individuos con niveles altos de ácido úrico o enfermedad renal crónica, para comprender completamente los efectos a largo plazo.

Lácteos bajos en grasa

Se ha demostrado consistentemente que los productos lácteos reducen el riesgo de gota. Específicamente, las opciones lácteas bajas en grasa o sin grasa parecen ofrecer protección contra los brotes recurrentes de gota, lo que las convierte en una valiosa inclusión en una dieta amigable con la gota. Sus efectos beneficiosos se extienden más allá de ser simplemente bajos en purinas, lo que sugiere un papel más activo en el metabolismo del ácido úrico.

Los productos lácteos bajos en grasa pueden contribuir a la disminución de los niveles de ácido úrico y poseen propiedades antiinflamatorias que ayudan a mitigar la respuesta inflamatoria a los cristales de urato monosódico dentro de las articulaciones.22 Las Pautas Dietéticas para Estadounidenses recomiendan consumir tres porciones de lácteos al día para adultos sanos, lo que incluye leche baja en grasa, yogur, queso y queso cottage. Incorporar estos en su dieta diaria puede ser una estrategia sencilla y eficaz para controlar los síntomas de la gota y reducir los brotes.

Agua

Mantener una hidratación adecuada es primordial para las personas con gota. Un estudio prospectivo realizado en 2017 investigó la relación entre la ingesta de agua y los niveles de ácido úrico, arrojando importantes conocimientos.1 Los investigadores determinaron que un aumento en la ingesta de agua se correlacionaba con niveles más bajos de ácido úrico en personas con gota, posiblemente debido a una mayor excreción de ácido úrico. Si bien se necesita más investigación para establecer un vínculo causal directo, este hallazgo subraya la importancia de la hidratación en el manejo de la gota.

Una revisión publicada en el American Journal of Lifestyle Medicine encontró que la sudoración excesiva, como después de un ejercicio intenso o el uso de una sauna, disminuía la excreción urinaria de ácido úrico, lo que provocaba un aumento en los niveles de ácido úrico. Esto destaca la importancia de la rehidratación, ya que los investigadores recomiendan beber mucha agua para prevenir niveles elevados de ácido úrico en suero después de actividades que inducen una fuerte sudoración. Además, los estudios revelaron que un consumo adecuado de agua en el período de 24 horas previo a un brote de gota se asociaba significativamente con una disminución de los ataques recurrentes.4 El agua es la fuente óptima de hidratación, pero otras bebidas como el café y ciertas frutas y verduras también contribuyen a la hidratación general. Generalmente se recomienda beber para satisfacer la sed, aunque algunos expertos sugieren que se debe apuntar a la mitad de su peso corporal en onzas diarias para una hidratación óptima.

Ejemplo de plan de comidas

Cambiar los hábitos dietéticos puede ser un desafío, pero adoptar los principios de un plan de alimentación estructurado puede proporcionar una hoja de ruta clara. La dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión) ofrece un excelente marco para crear opciones de comidas y menús aptos para la gota. Este enfoque se utilizó con éxito en un estudio con personas con gota en Baltimore, Maryland, donde los dietistas prepararon listas de compras y la comida se entregó directamente en los hogares de los participantes. Luego, los investigadores evaluaron meticulosamente su ingesta dietética y rastrearon los cambios en los niveles de ácido úrico.

Los 49 participantes del estudio se adhirieron a patrones de comidas meticulosamente planificados y diseñados para reducir el ácido úrico. Estos planes incluían:17

  • 5–7 porciones al día de granos saludables
  • 4 porciones al día de fruta
  • 4 porciones al día de verduras
  • 1–2 porciones al día de aves magras (pollo, pavo) o pescado
  • 2 porciones al día de lácteos bajos en grasa, como leche o queso
  • Una cantidad limitada de frutos secos, semillas y legumbres cada día

Las comidas se elaboraron cuidadosamente para limitar el sodio (sal), el colesterol y las grasas, a la vez que restringían estrictamente los alimentos con alto contenido de purinas. Los resultados del estudio demostraron una notable reducción en los niveles de ácido úrico entre los participantes, con un impresionante 80% encontrando la dieta fácil de seguir. Crucialmente, tres cuartas partes de los participantes expresaron la probabilidad de continuar con sus nuevos hábitos alimenticios después de que concluyera el estudio, lo que indica una experiencia positiva y sostenible con sus cambios dietéticos y de comportamiento.

Al considerar vitaminas o minerales que podrían beneficiar la gota, la vitamina C destaca. Demuestra ser prometedora tanto en la prevención de la gota como en la reducción de los síntomas. Si bien los niveles más altos de vitamina C parecen ayudar a reducir los niveles de ácido úrico en el cuerpo, el mecanismo exacto sigue bajo investigación. Los investigadores están trabajando activamente para aclarar la intrincada relación entre la ingesta de vitamina C y la gota.23

Resumen

La frecuencia e intensidad de los brotes de gota están profundamente influenciadas por las elecciones de alimentos y bebidas. Alimentos específicos contienen compuestos naturales llamados purinas, que pueden elevar los niveles de ácido úrico en el cuerpo, lo que lleva a la dolorosa artritis inflamatoria conocida como gota. Estos patrones dietéticos también impactan otras condiciones de salud significativas, como la presión arterial alta y la enfermedad renal, lo que subraya los efectos sistémicos de la nutrición.

Una dieta baja en purinas es una piedra angular del manejo de la gota, lo que requiere la restricción de alimentos como carne roja, alcohol, productos altamente procesados, alimentos azucarados y ciertos tipos de mariscos. Es importante reconocer que los alimentos específicos que desencadenan los brotes de gota pueden variar significativamente entre los individuos. Por lo tanto, la colaboración estrecha con su proveedor de atención médica es esencial a medida que implementa cambios dietéticos. Al establecer "victorias" alcanzables y seguir consistentemente su viaje dietético personalizado, puede controlar eficazmente la gota y mejorar su bienestar general.

23 Fuentes
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