Gota en la Muñeca: Síntomas, Diagnóstico, Tratamiento

La gota, una forma distintiva de artritis inflamatoria, se manifiesta típicamente afectando una sola articulación, siendo el dedo gordo del pie su objetivo más frecuente. Las personas que viven con gota experimentan patrones cíclicos de síntomas intensos, conocidos como brotes o "ataques de gota", que pueden ser profundamente debilitantes. Estos episodios agudos suelen ir seguidos de períodos de remisión completa, durante los cuales los síntomas desaparecen por completo. Si bien la gota se asocia más comúnmente con el dedo gordo del pie, posee la capacidad de afectar prácticamente cualquier articulación del cuerpo, incluidas ubicaciones menos comunes como la muñeca. Experimentar gota en la muñeca es relativamente poco frecuente, especialmente cuando ocurre de forma aislada, en lugar de como parte de una presentación más amplia que afecta a múltiples articulaciones. Esta condición, denominada gota poliarticular cuando se involucra más de una articulación, puede provocar dolor e hinchazón repentinos y graves en la muñeca afectada. A pesar de su rareza, la gota de la muñeca es una condición que es tanto manejable como tratable, ofreciendo resultados positivos con una intervención médica adecuada.

Este artículo tiene como objetivo proporcionar una descripción completa de la gota en la muñeca, basándose en años de experiencia en redacción médica para garantizar la claridad y la comprensión práctica. Exploraremos los signos y síntomas característicos que indican la presencia de gota en esta ubicación menos común, ofreciendo información sobre lo que los pacientes podrían experimentar durante un brote. Además, profundizaremos en las causas subyacentes de la gota, describiendo cómo el exceso de ácido úrico conduce a la formación de cristales e inflamación en las articulaciones, e identificando los diversos factores de riesgo —tanto modificables como no modificables— que contribuyen a su desarrollo. Se detallará el proceso diagnóstico, crucial para una identificación precisa y una intervención oportuna, cubriendo el examen físico y pruebas de laboratorio e imágenes específicas. Finalmente, discutiremos la gama de opciones de tratamiento disponibles, que abarcan tanto el manejo de los síntomas agudos como las estrategias preventivas a largo plazo, incluyendo medicación y técnicas esenciales de autocontrol. Nuestro objetivo es empoderar a los lectores con conocimientos para comprender, manejar y, en última instancia, mitigar mejor el impacto de la gota en la muñeca, asegurando una mejor salud articular y bienestar general.

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Signos y Síntomas de la Gota en la Muñeca

La gota en la muñeca es notablemente menos común que su manifestación en el dedo gordo del pie, un factor que a veces puede complicar el proceso diagnóstico para los proveedores de atención médica. Cuando la gota afecta la muñeca, los síntomas suelen aparecer rápidamente y escalar a niveles graves, a menudo pillando a las personas desprevenidas. Si bien es posible que ambas muñecas se vean afectadas, una característica distintiva de la gota en la muñeca es que comúnmente solo una muñeca está involucrada inicialmente. Además, no es raro que la gota afecte la mano y la muñeca simultáneamente, presentando un conjunto complejo de síntomas que requieren una evaluación cuidadosa para diferenciarlos de otras condiciones inflamatorias. Reconocer estos patrones de presentación distintos es crucial para una identificación temprana y precisa.

Un estudio de 2018 publicado en la revista European Radiology destacó varios síntomas clínicos asociados con la gota en la muñeca o la mano. Estos a menudo incluyen una hinchazón significativa de la muñeca, la mano o ambas áreas, lo que indica una respuesta inflamatoria pronunciada dentro de la articulación. Las articulaciones afectadas comúnmente exhiben un marcado calor, enrojecimiento y una considerable sensibilidad, que son indicadores clásicos de un ataque inflamatorio agudo. Estos síntomas debilitantes pueden persistir durante un período que oscila entre una y cuatro semanas, causando una interrupción significativa en las actividades diarias y requiriendo atención médica inmediata para aliviar la incomodidad y prevenir complicaciones futuras. Comprender la duración e intensidad típicas de estos brotes es vital tanto para el diagnóstico como para el manejo del paciente.

Más allá de los indicadores primarios, síntomas adicionales pueden señalar la gota en la muñeca. Los pacientes frecuentemente reportan una considerable rigidez en la articulación de la muñeca, lo que limita la movilidad y hace que incluso los movimientos simples sean dolorosos. El dolor intenso y la hinchazón también pueden provocar un movimiento restringido, afectando la capacidad de una persona para usar su mano y muñeca de manera efectiva para las tareas diarias. En algunos casos, puede aparecer fiebre que acompaña a la inflamación continua, reflejando la respuesta sistémica del cuerpo al ataque agudo. También pueden ocurrir sensaciones generales de malestar, conocidas como malestar general, incluyendo dolores de cabeza, lo que indica que el proceso inflamatorio está afectando el bienestar general. Reconocer estos síntomas más amplios es importante para una comprensión holística de un brote de gota.

Para personas con gota de larga data o avanzada, un síntoma distintivo es la presencia de tofos gotosos. Los tofos son depósitos notables y calcáreos de cristales de ácido úrico que se acumulan dentro y alrededor de las articulaciones, a menudo apareciendo como bultos firmes debajo de la piel. Estas formaciones son un signo claro de niveles de ácido úrico no controlados con el tiempo. Además, la acumulación de cristales de urato puede extenderse más allá de las articulaciones, lo que lleva a la formación de cálculos renales en el tracto urinario. La investigación subraya un vínculo crítico entre el desarrollo temprano de tofos y una mayor probabilidad de desarrollar disfunción renal, lo que indica una posible progresión hacia la insuficiencia renal si los niveles de ácido úrico no se manejan eficazmente. Por lo tanto, reconocer estos signos avanzados es crucial para un manejo integral.

Es imperativo buscar atención médica inmediata de un proveedor de atención médica si experimenta dolor repentino en la muñeca acompañado de hinchazón. Los brotes de gota tienden a empeorar con cada episodio posterior, lo que puede provocar daños articulares acumulativos e irreversibles. La gota no tratada o grave puede afectar significativamente la función y la movilidad de las articulaciones afectadas, dificultando las actividades diarias y afectando la calidad de vida en general. Por lo tanto, la intervención temprana y la colaboración constante con un proveedor de atención médica son vitales. Esta asociación garantiza que los síntomas y los brotes de gota se controlen eficazmente, mitigando el riesgo de deterioro articular permanente y preservando una función articular óptima.

Causas de la Gota

En el corazón de cada brote de gota se encuentra una acumulación excesiva de ácido úrico dentro del cuerpo, una condición conocida como hiperuricemia. En condiciones fisiológicas normales, el cuerpo produce ácido úrico de forma natural como subproducto del metabolismo de las purinas, y los riñones lo expulsan eficientemente a través de la orina. Sin embargo, en personas susceptibles a la gota, este delicado equilibrio se altera, lo que lleva a niveles anormalmente altos de ácido úrico. Cuando estas concentraciones se elevan excesivamente, el ácido úrico ya no puede permanecer disuelto en la sangre. En cambio, comienza a cristalizar, formando cristales de urato afilados como agujas que se depositan dentro y alrededor de las articulaciones, lo que desencadena la característica respuesta inflamatoria aguda de un ataque de gota.

En el caso específico de la gota que afecta la muñeca, estos cristales microscópicos de ácido úrico se acumulan preferentemente dentro de la propia articulación de la muñeca y los tendones circundantes. Esta acumulación irrita directamente los delicados tejidos, lo que provoca dolor intenso e inflamación localizada. Además, estos cristales también pueden agregarse dentro del espacio sinovial, que es el revestimiento especializado de la articulación. La presencia de estos cristales dentro del líquido y la membrana sinovial provoca una profunda reacción inflamatoria, lo que resulta en el dolor insoportable, la hinchazón y el enrojecimiento que son características distintivas de un brote de gota en la muñeca. Comprender este mecanismo preciso de depósito de cristales es clave para apreciar la gravedad de los síntomas.

La gota está estrechamente relacionada con una variedad de factores de riesgo, algunos de los cuales son modificables mediante ajustes en el estilo de vida, mientras que otros no son modificables y se relacionan con las características inherentes de un individuo. El consumo excesivo de alcohol es un factor de riesgo modificable significativo, ya que el alcohol puede interferir con la capacidad del cuerpo para excretar ácido úrico, lo que lleva a su acumulación. De manera similar, las elecciones dietéticas desempeñan un papel crucial; el consumo de alimentos ricos en purinas —compuestos químicos que se encuentran naturalmente en muchos alimentos y que producen ácido úrico tras la digestión—, como la carne roja, ciertos mariscos y bebidas azucaradas, puede elevar los niveles de ácido úrico y precipitar ataques de gota. El manejo de estos factores dietéticos y de consumo de alcohol es una piedra angular de la prevención de la gota.

Los factores de riesgo no modificables también contribuyen significativamente a la susceptibilidad de un individuo a la gota. Un historial familiar de la afección sugiere una predisposición genética, lo que indica que algunas personas son inherentemente más propensas a desarrollar niveles altos de ácido úrico. Además, ciertas condiciones de salud existentes aumentan significativamente el riesgo. Estas incluyen la enfermedad renal crónica, que afecta la capacidad de los riñones para excretar ácido úrico; la diabetes, un trastorno metabólico que a menudo coexiste con niveles altos de ácido úrico; y la hipertensión o presión arterial alta crónica. Los medicamentos utilizados en el tratamiento del cáncer también pueden elevar los niveles de ácido úrico, y las afecciones inflamatorias de la piel como la psoriasis también son factores de riesgo reconocidos.

Otras condiciones que aumentan el riesgo de gota incluyen otros tipos de artritis inflamatoria, como la artritis reumatoide y la artritis psoriásica, que indican una susceptibilidad inflamatoria más amplia. El traumatismo en la muñeca, ya sea por una lesión o por tensión repetitiva, también puede actuar como desencadenante al crear un ambiente propicio para el depósito de cristales. El estrés crónico es otro factor que puede contribuir indirectamente a los brotes de gota al afectar las funciones corporales generales y las respuestas inflamatorias. Cabe destacar que el sexo biológico juega un papel: los hombres menores de 65 años enfrentan un riesgo cuatro veces mayor que las mujeres, aunque esta diferencia se reduce a tres veces mayor después de los 65 años. Además, el riesgo de gota generalmente aumenta con la edad para personas de todos los sexos, lo que subraya la importancia de la vigilancia relacionada con la edad.

Diagnóstico

La gota en la muñeca a menudo puede presentar un desafío diagnóstico, ya que sus síntomas se parecen mucho a los de otras afecciones, particularmente diversas formas de artritis inflamatoria. Un diagnóstico temprano y preciso es primordial, ya que permite el inicio rápido del tratamiento, que es la forma más efectiva de prevenir daños irreversibles en la articulación de la muñeca. El proceso diagnóstico generalmente comienza con un examen exhaustivo de la muñeca afectada por su proveedor de atención médica. Durante esta evaluación física, el proveedor verificará cuidadosamente signos característicos como sensibilidad, enrojecimiento, calor e hinchazón, que son indicadores reveladores de un proceso inflamatorio agudo.

Más allá del examen físico, su proveedor de atención médica recopilará información esencial sobre su historial médico y familiar. Indagará sobre cualquier historial familiar de gota u otras enfermedades inflamatorias, ya que las predisposiciones genéticas pueden desempeñar un papel importante en su susceptibilidad. Este historial médico detallado ayuda a construir una imagen completa, guiando el proceso diagnóstico y descartando otras posibles causas de sus síntomas. Si, después de esta evaluación inicial, su proveedor de atención médica sospecha que la gota es la causa subyacente de su dolor de muñeca, le recomendará pruebas especializadas adicionales para confirmar definitivamente el diagnóstico.

Las pruebas de laboratorio y de imagen clave son cruciales para un diagnóstico preciso de la gota. Un análisis de sangre de ácido úrico es un punto de partida común, ya que los niveles altos de ácido úrico están fuertemente relacionados con la gota. Si bien los niveles elevados de ácido úrico pueden ocurrir sin gota, esta prueba proporciona una pieza vital del rompecabezas. El estándar de oro para diagnosticar la gota es una aspiración articular, que implica tomar cuidadosamente una muestra de líquido directamente de la articulación de la muñeca afectada. Luego, este líquido se examina bajo un microscopio para detectar la presencia inequívoca de cristales de urato, confirmando el diagnóstico.

Los estudios de imágenes también juegan un papel valioso en la evaluación de la salud articular y la detección de cambios asociados con la gota. Las radiografías, por ejemplo, pueden ayudar a identificar cualquier daño articular existente o la presencia de tofos, que son depósitos de ácido úrico, debajo de la piel o dentro de la articulación. Si bien se utilizan con menos frecuencia debido a su costo, una tomografía computarizada de doble energía (TC) ofrece un método altamente efectivo para detectar cristales de urato dentro de la articulación de la muñeca afectada. Alternativamente, la ecografía proporciona una opción más rentable que también puede identificar eficazmente la presencia de cristales de urato, lo que la convierte en una herramienta valiosa para confirmar un diagnóstico de gota en la muñeca.

Normalmente, su médico de atención primaria iniciará el proceso diagnóstico, realizando el examen inicial y solicitando las pruebas necesarias. Al confirmar un diagnóstico de gota, a menudo lo remitirá a un reumatólogo, un especialista médico específicamente capacitado en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades articulares y del tejido conectivo. Un reumatólogo posee la experiencia para brindar una atención más especializada y personalizada, particularmente si su gota es grave, recurrente o ya ha provocado daño articular. Esta derivación especializada garantiza que reciba el manejo más adecuado y avanzado para su afección, optimizando la salud articular a largo plazo y mitigando futuras complicaciones.

Tratamiento

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los objetivos generales para tratar eficazmente la gota, independientemente de la articulación afectada, son multifacéticos y tienen como objetivo mejorar significativamente la calidad de vida del paciente. Los objetivos primarios incluyen el manejo del dolor agudo experimentado durante los brotes de gota, que puede ser insoportable y debilitante. Igualmente importante es la prevención de futuros ataques de gota, reduciendo así la frecuencia y la gravedad de los episodios recurrentes. Además, un objetivo crucial a largo plazo es prevenir la formación de tofos, esos depósitos visibles de ácido úrico, y el desarrollo de cálculos renales, los cuales pueden conducir a complicaciones graves si los niveles de ácido úrico permanecen sin control.

El tratamiento para la gota en la muñeca generalmente implica una combinación de medicamentos diseñados para abordar tanto los brotes agudos como el manejo del ácido úrico a largo plazo. Durante un ataque de gota, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina u opciones de venta libre como Advil y Motrin (ibuprofeno), se recetan comúnmente para aliviar el dolor y reducir la inflamación. Estos generalmente se usan durante un brote y se suspenden una vez que los síntomas desaparecen. Otro medicamento específico, Colcrys (colchicina), se puede tomar por vía oral al inicio de los síntomas para detener rápidamente un ataque de gota al interferir con la respuesta inflamatoria, proporcionando un alivio rápido y previniendo la escalada del malestar.

Los corticosteroides son otra herramienta poderosa para controlar los brotes agudos de gota. Estos medicamentos, disponibles como inyección directamente en la articulación afectada o en forma de píldora, son altamente efectivos para controlar el dolor intenso y reducir rápidamente la inflamación. Al suprimir la respuesta inmunitaria del cuerpo, los corticosteroides pueden reducir significativamente la incomodidad y la hinchazón asociadas con un ataque de gota, lo que permite un retorno más rápido a la función normal. La elección entre una inyección o un medicamento oral a menudo depende de la gravedad del brote, el número de articulaciones afectadas y los factores individuales del paciente, lo que proporciona opciones de tratamiento flexibles adaptadas a necesidades específicas.

Para las personas que experimentan ataques de gota frecuentes, más allá del manejo del brote agudo, los proveedores de atención médica a menudo recetarán medicamentos a largo plazo diseñados específicamente para reducir la cantidad de ácido úrico en el cuerpo. Por ejemplo, medicamentos como Zyloprim (alopurinol) actúan bloqueando la producción de ácido úrico, previniendo así su acumulación. Alternativamente, medicamentos como Probalan (probenecid) funcionan mejorando la capacidad del cuerpo para eliminar el ácido úrico a través de los riñones, aumentando su excreción. Estos medicamentos preventivos son cruciales para mantener niveles estables de ácido úrico, lo que a su vez reduce la frecuencia y la gravedad de futuros ataques de gota y minimiza el riesgo de complicaciones a largo plazo como tofos y cálculos renales.

Además de las intervenciones farmacológicas, incorporar técnicas de autocontrol en la vida diaria puede ayudar significativamente a controlar mejor los síntomas de la gota y evitar los brotes. Una piedra angular de este enfoque es adoptar una dieta saludable; es crucial evitar los alimentos conocidos por desencadenar ataques de gota, particularmente aquellos ricos en purinas. En cambio, centrarse en una dieta rica en proteínas bajas en grasa, productos lácteos y una abundancia de frutas y verduras puede ser muy beneficioso para controlar los niveles de ácido úrico. También se recomienda encarecidamente reducir o dejar por completo el consumo de alcohol, ya que el alcohol puede aumentar notablemente el riesgo de brotes de gota al afectar la excreción y producción de ácido úrico.

Proteger sus articulaciones es otra estrategia vital de autocontrol, ya que las lesiones articulares pueden exacerbar la gota. Opte por actividades que sean suaves para sus articulaciones, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Estos ejercicios se consideran de bajo impacto, lo que significa que ejercen una tensión mínima sobre las articulaciones al tiempo que promueven la condición física general y la salud articular. Mantenerse adecuadamente hidratado bebiendo muchos líquidos, especialmente agua, también es crucial. Esto ayuda a sus riñones a eliminar eficientemente el ácido úrico a través de la orina, reduciendo su concentración en el cuerpo y minimizando el riesgo de formación de cristales. Estos pasos proactivos pueden contribuir significativamente a un mejor control de la gota.

Durante un ataque agudo de gota que afecte la muñeca, es primordial reposar y tratar la articulación afectada para evitar una tensión excesiva y promover la curación. Esto significa evitar cualquier actividad que pueda ejercer presión o movimiento indebidos sobre la muñeca dolorosa. Aplicar una compresa de hielo en el área afectada es un remedio inmediato muy eficaz. La terapia con frío ayuda a reducir el dolor al adormecer las terminaciones nerviosas y reduce significativamente la hinchazón al contraer los vasos sanguíneos, aliviando así el intenso malestar asociado con un brote. Combinar el reposo con la terapia de frío puede proporcionar un alivio sustancial durante un episodio agudo.

La cirugía generalmente se considera un último recurso para tratar la gota en la muñeca, reservada para casos en los que los tratamientos conservadores no han logrado prevenir daños articulares graves o donde la acumulación de tofos ha afectado significativamente la función articular. Si la gota ha causado un daño sustancial e irreversible a la articulación de la muñeca o sus tendones circundantes, su proveedor de atención médica podría recomendar una intervención quirúrgica. Esto podría implicar procedimientos para reparar o reconstruir tejidos dañados, extirpar tofos grandes y problemáticos o, en casos muy graves, fusión o reemplazo articular para restaurar la estabilidad y reducir el dolor. El tratamiento quirúrgico siempre se sopesa cuidadosamente en función de sus posibles beneficios y riesgos.

Resumen

La gota en la muñeca, aunque rara, puede ser una condición insoportable para quienes la padecen. Los síntomas característicos incluyen hinchazón repentina y severa de la muñeca, rigidez y movimiento restringido, a menudo acompañados de dolor y, a veces, fiebre. La causa subyacente es la acumulación de cristales de ácido úrico en la articulación, desencadenada por diversos factores genéticos, de estilo de vida y médicos. Un diagnóstico oportuno, que incluya examen físico, análisis de sangre, análisis del líquido articular e imágenes, es crucial para un manejo eficaz. El tratamiento de la gota en la muñeca es integral y abarca el manejo de los síntomas agudos con medicamentos como AINE, colchicina y corticosteroides, junto con medicamentos para reducir el ácido úrico a largo plazo para prevenir futuros brotes.

Más allá de la medicación, las estrategias de autocontrol juegan un papel fundamental en el control de la gota. Estas incluyen adoptar una dieta saludable baja en purinas, moderar o eliminar el consumo de alcohol, realizar ejercicios suaves que protejan las articulaciones y asegurar una hidratación adecuada para ayudar a eliminar el ácido úrico. Durante un brote, reposar la muñeca y aplicar hielo son esenciales para aliviar el dolor y la hinchazón. La cirugía sigue siendo una opción final, considerada solo si la gota ha provocado un daño significativo e irreparable en la muñeca o sus tendones. Es imperativo consultar a un proveedor de atención médica si experimenta síntomas de gota o dolor persistente en la muñeca, ya que la gota no tratada en la muñeca puede provocar daños permanentes en las articulaciones o los tendones, afectando gravemente la función y la calidad de vida.

Una palabra de Verywell

La mayoría de las personas diagnosticadas con gota pueden llevar vidas normales y productivas, particularmente si la condición se identifica y maneja a tiempo. Sin embargo, el pronóstico para la gota de muñeca no tratada es considerablemente menos favorable. Dejar la gota en la muñeca sin abordar puede conducir a una cascada de consecuencias debilitantes, incluyendo dolor crónico y severo, problemas progresivos de mano y muñeca que deterioran la función diaria, el desarrollo de cálculos renales dolorosos y, en última instancia, un mayor riesgo de disfunción renal o insuficiencia renal. Estas posibles complicaciones subrayan la importancia crítica de una atención médica proactiva y consistente.

Para asegurar el pronóstico más positivo y mitigar eficazmente el dolor de muñeca y otros problemas relacionados con las articulaciones, es esencial mantener revisiones regulares con su proveedor de atención médica. La adherencia a los medicamentos recetados y la diligencia en la toma de medidas para reducir sus niveles de ácido úrico son primordiales. Esto implica no solo medicación, sino también la aplicación constante de estrategias de autocontrol, como ajustes dietéticos y modificaciones del estilo de vida. Al participar activamente en su plan de tratamiento y monitorear de cerca sus niveles de ácido úrico, se empodera para minimizar el impacto de la gota, preservar la salud articular y mejorar significativamente su calidad de vida en general, protegiéndose contra posibles complicaciones a largo plazo.

Preguntas Frecuentes

  • ¿Cómo se siente la gota en la muñeca?
    La gota en la muñeca puede ser dolorosa. Un ataque de gota se presentará de forma repentina y rápida, y la muñeca puede hincharse, enrojecerse, calentarse y volverse sensible. Algunas personas pueden tener fiebre y movimiento restringido de la muñeca.
    Más información: Cómo fortalecer las muñecas
  • ¿Cuánto dura la gota en la muñeca?
    Un ataque de gota puede durar de una a cuatro semanas. Durante este tiempo, es crucial recibir tratamiento. La gota no tratada puede provocar daño articular y ataques de gota más frecuentes.
  • ¿Qué puede confundirse con la gota?
    La pseudogota a menudo se confunde con la gota. Una diferencia principal entre las dos condiciones es que la pseudogota es causada por cristales de pirofosfato de calcio dihidratado en las articulaciones, y se desconoce la causa de estos cristales.
    La gota también puede confundirse con otros tipos de artritis inflamatoria, incluyendo artritis séptica, artritis reumatoide y artritis psoriásica.
    Más información: Pseudogota vs. Gota: ¿Cuál es la diferencia?

7 Fuentes
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